Sanciones laborales en hostelería: infracciones más frecuentes y cómo evitarlas

Sanciones laborales en hostelería es una preocupación legítima en un sector que concentra una de las mayores tasas de actuación inspectora de España. La buena noticia es que las infracciones que más se sancionan son predecibles y evitables: casi todas se resumen en cuatro o cinco fallos que se repiten una y otra vez.

Cómo se clasifican las infracciones

La Ley de Infracciones y Sanciones en el Orden Social (LISOS), consultable en el BOE, clasifica las infracciones en tres niveles:

  • Leves: incumplimientos formales de escasa trascendencia.
  • Graves: la mayoría de los incumplimientos sustantivos en materia de contratación, jornada y salario.
  • Muy graves: los que afectan a derechos fundamentales, a la seguridad o suponen fraude.

Cada nivel se divide además en grados mínimo, medio y máximo, y la cuantía se gradúa según la negligencia, la intencionalidad, el número de trabajadores afectados y el perjuicio causado.

Un detalle importante: las sanciones se aplican normalmente por trabajador afectado, no por empresa. Tres trabajadores sin dar de alta no son una infracción, son tres.

Las infracciones más frecuentes en hostelería

1. Trabajador sin dar de alta en Seguridad Social

Es la infracción estrella del sector y está tipificada como muy grave. No hay margen de interpretación: el alta debe estar tramitada antes de que la persona empiece a trabajar.

Conlleva además la liquidación de las cuotas no ingresadas con recargo, y la pérdida de bonificaciones y ayudas.

Lo detallamos en la guía sobre contratar personal en hostelería.

2. No llevar el registro de jornada

Infracción grave, y con un efecto añadido que suele salir más caro que la propia multa: sin registro, la empresa pierde su principal defensa frente a una reclamación de horas extra. Te lo explicamos en la guía del registro horario en hostelería.

3. Horas extra no pagadas ni cotizadas

Infracción grave, con liquidación de cuotas y posible reclamación individual del trabajador por las cantidades adeudadas, con un año de retroactividad. Más detalle en la guía de horas extra en hostelería.

4. Uso fraudulento de la contratación temporal

Encadenar contratos de duración determinada para cubrir necesidades estructurales, o usar «extras» recurrentes en lugar de la figura del fijo discontinuo. Infracción grave, con la consecuencia añadida de que los contratos pueden declararse indefinidos. Lo ves en la guía del contrato de extra en hostelería.

5. Jornada parcial encubierta

Contratos de 20 horas con jornadas reales de 40. Infracción grave, y abre la puerta a que el trabajador reclame la conversión a jornada completa con efectos retroactivos. Lo desarrollamos en la guía del contrato a tiempo parcial en hostelería.

6. Incumplimiento de descansos

No respetar las 12 horas entre jornadas ni el descanso semanal de día y medio. Infracción grave, fácilmente detectable contrastando cuadrantes. Guía completa en descanso semanal en hostelería.

7. Falta de registro retributivo

Obligatorio desde 2020 para todas las empresas. Su ausencia constituye infracción propia, y la discriminación retributiva por razón de sexo se tipifica como muy grave. Contexto en la guía de transparencia salarial en hostelería.

8. Incumplimientos en prevención de riesgos

Falta de evaluación de riesgos, de formación o de entrega de equipos de protección. En hostelería, con cortes, quemaduras y suelos resbaladizos, es un área sensible, y si se produce un accidente la responsabilidad se agrava notablemente.

Qué ocurre cuando llega un acta de infracción

  1. Notificación del acta, con los hechos constatados y la sanción propuesta.
  2. Plazo de alegaciones, indicado en la propia acta (habitualmente 15 días hábiles).
  3. Resolución del expediente sancionador.
  4. Posibilidad de recurso en vía administrativa y, después, judicial.

Dos vías que conviene conocer:

  • Pago voluntario con reducción: en determinados supuestos, reconocer la responsabilidad y pagar en plazo conlleva reducciones sobre el importe propuesto.
  • Subsanación: regularizar lo que sea regularizable (dar de alta, abonar cantidades) antes de la resolución puede influir favorablemente en la graduación.

Lo desarrollamos en la guía sobre Inspección de Trabajo en hostelería.

La auditoría interna: la mejor prevención

La forma eficaz de no recibir sanciones no es esconderse, sino revisarte tú antes. Una vez al año, y cada vez que cambie la normativa, comprueba:

  • ¿Todos los trabajadores están de alta, con la modalidad correcta?
  • ¿Hay temporales que lleven más de 18 meses en 24?
  • ¿El registro de jornada refleja las horas reales, incluidas las extra?
  • ¿Las nóminas cuadran con el convenio y con el registro?
  • ¿Se respetan los descansos en todos los cuadrantes?
  • ¿Está actualizada la documentación de prevención?
  • ¿Existe el registro retributivo?

Cada una de esas preguntas corresponde a una de las infracciones más sancionadas. Responderlas honestamente una vez al año cuesta una tarde.

Un apunte sobre el coste real

Las cuantías de las sanciones se actualizan periódicamente, por lo que conviene consultar el importe vigente en el Ministerio de Trabajo y Economía Social antes de hacer cálculos.

Pero el coste de una infracción rara vez se limita a la multa: hay que sumar las cuotas no ingresadas con recargo, las cantidades adeudadas al trabajador, la posible pérdida de bonificaciones y el tiempo de gestión del expediente. En la práctica, suele salir varias veces más caro que haber cumplido desde el principio.


Este artículo es divulgativo y no sustituye el asesoramiento jurídico personalizado. Ante un acta de infracción, consulta de inmediato con una gestoría o un abogado laboralista.

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